Este blog ha tomado un curso diferente al parecer, pero bueno, no está mal tampoco.
Ya estamos en abril, y como les comentaba a ustedes (ustedes= nadie, al parecer), me dispuse a bloquear de MSN al "susodicho" y en efecto me resultó por unos días, pero terminé desbloqueándolo. Todo lo que quise hacer al final fue sólo un deseo que no se pudo llevar a la realidad. Fue un autoengaño, pero en lo más profundo quería hacerlo; en fin, no pude.
Han pasado dos meses así que no recuerdo muy bien las circunstancias en que volvimos a hablar, recuerdo ahora que me dijo "uff hace tiempo que no te veía" porque claro, lo tuve como una semana en no admitir.
Volví en ese momento a pasar por todos los malestares de antes y sin darme cuenta, empecé a dejar de frecuentar el chat, que para mí era el único vínculo entre mi vida dentro del clóset y el mundo gay... no entré más porque susodicho, a pesar de todo, era mi refugio. Increíble...
A fines de febrero logré concretar una idea que tenía hace mucho tiempo: escribirle una carta de despedida. Le hice una carta extensa, donde le decía varias cosas, donde le confesaba mi mayor dolor con él, el cual era el no haber sido lo que él buscaba... A renglón seguido le decía que quizás algún día podía transformarme en lo que él deseaba y que ahí estaría para él, pero por ahora era imposible. Le puse muchas cosas más, como mis buenos deseos con él y unos consejos también, aunque creo que no soy un experto para andar aconsejando a la gente, sobre todo a él que es un tipo que tiene mucha más cancha que yo.
La cosa es que terminé la carta y la guardé para mandársela cuando tuviera el valor. El problema es que nunca tenía el valor, hasta que cierto día pensé "weón, nunca vas a tener valor. Hazlo cuando se dé la ocasión no más". Y eso espero, la ocasión en que esté listo para perderlo.
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