miércoles, 28 de enero de 2009

Eres para no olvidar

En este blog parece que escribo solo para mí. Bueno, no importa.

También escribo un artículo al año, qué flojo soy jajaja, pero en verdad se me había olvidado el blog, espero poder retomarlo y usarlo como una especie de terapia o para lo que sea.

Hoy no voy a hablar del niño del que hablé en mi último posteo, sino que voy a hablar de otro sujeto. Aquel que me hizo olvidar al susodicho.

Lo conocí una tarde de otoño, como en abril de 2008 yo creo, porque fue él quien me dijo esa frase "es como aquel salvaje al que quieres domar" que puse en el artículo anterior. Lo conocí en un chat el cual no recuerdo cuál es, pero se dio la coincidencia que era de la misma ciudad a pesar de ser un chat nacional. Empezamos a chatear cada vez con más frecuencia y con él fui ganando confianza respecto a chatear porque nunca lo había hecho antes, de hecho fue el tercero o cuarto que agrego a MSN y el único hasta el momento con el que he hablado tanto.

Así empezó a pasar el tiempo y nuestras conversaciones pasaron de triviales a profundas, por cuanto los dos estamos en el clóset y yo al menos no tenía a nadie más que a él para conversar del tema. En nuestras conversaciones empezamos a darnos cuenta de la enorme cantidad de similitudes que tenemos en común, referentes a nuestros gustos, preferencias, formas de pensar, etcétera. De hecho era tanto a veces que él, poco dado a hablar en extenso, decía que le impresionaba lo parecido que éramos. Cuento corto: empecé a sentir cosas raras por él: necesitaba conversar con él cada día, necesitaba que él supiera de mi día y yo saber del suyo, y esto unido a nuestro parecido me hizo verlo como una media naranja. Sin embargo fue un proceso largo hasta darme cuenta de que estaba enganchadísimo a él, y cuando me empecé a dar cuenta fue muy duro para mí porque sabía que a él no lo podía tener por ser yo aquella clase de hombre que los gays rechazan a priori (si alguien lee esto y no sabe, piense 30 segundos y lo sabrá, pero se trata de algo que salta a la vista). Entonces fue ahi que empecé a sufrir, a pasarlo mal por dos motivos: el primero era que no iba a estar dispuesto a nada conmigo; y segundo, porque mi conciencia me incitaba fuertemente a decirle la verdad de mis sentimientos y no tenía el valor.

Acto seguido, aproximadamente en agosto, cae una bomba atómica en el centro de mi pecho: me cuenta que hace pocos días estaba andando con un tipo al que conoció por chat y al otro día de chatear por primera vez ya estaban andando. Justo en mi momento de mayor vulnerabilidad me cuenta esto lo cual me hizo sentir, por un lado, muy mal, porque andaba con otro y no conmigo, y porque andaba con un tipo que había conocido el día anterior y a mí que me conocía hace cuatro meses me trataba, a pesar de todo, como uno más de los que pululan alrededor del chat gay, lo cual para mí resulta ofensivo. Pero a pesar de todo, me sentía feliz por él porque él se expresaba contento por la situación y porque a mí me hacía feliz que él estuviera en una relación porque pensaba que se lo merecía.

El problema fue que mi fortaleza no duró mucho y porque él se empezó a comportar conmigo de manera tal que yo estaba seguro que intuía lo que sentía por él. Así que como al mes le dije lo que sentía. Recuerdo que le dije que estaba súper enganchado a él, a lo que él respondió que se sentía halagado pero que entendiera que él se encontraba en una relación. Luego de estas escuálidas palabras me cambió el tema y jamás volvimos a ser los de antes. Jamás se volvió a hablar del tema.

Resumiendo, según lo que me contaba con cuentagotas, la relación era insatisfactoria para él porque el andante no era lo que él pensaba que era. Según lo que interpreto de sus palabras, una vez que tuvieron amague de sexo el andante no se comportó como lo esperado y en ese momento la relación empezó un trayecto de colisión irremediable. Sin nadie que pusiera término oficial a la relación, ésta se extinguió tácitamente aproximadamente dos meses después de su inicio.

Nótese que cuando me comentó lo del sexo me sentí pésimo; creo que él no debiera haberme hablado del tema sabiendo lo que sentía por él.

Por nuestro lado, nuestra relación cambió cuando terminó con su andante. Nuestras palabras eran más afectivas pero eran sólo eso: palabras. También me di cuenta de que se puso muy frívolo y empecé a sentir miedo... a mí me encantan los hombres guapos y el sexo (a pesar que hasta hoy no he tenido) pero por la forma en que él hablaba sentía que se iba a meter con un desconocido en cuestión de días. Esos pensamientos causaban en mí gran angustia. Aparte nunca me preguntó sobre lo que yo sentía por él, de acaso por qué yo le había dicho lo que le dije cuando él estaba en una relación y no antes. Tampoco yo hablé del asunto pero le tiré cientos de indirectas ante las cuales sólo había como respuesta un rotundo silencio o una risa que daba paso al cambio de tema.

Entre medio lo pasé muy mal por esto, muchas veces me quedaba dormido entre lágrimas porque sentía impotencia de no poder tenerlo, y rabia por la forma en que me había tratado y su indiferencia hacia mí. Me dormí y desperté pensando en él todos los días por lo menos hasta diciembre, no sé cómo no me fue mal en la universidad. Hasta que el día llegó: una mañana luego de haberme quedado dormido llorando, desperté sin pensar en él y pasaron varias horas del día hasta recordarlo: lo estaba olvidando después de seis meses de tenerlo en mi cabeza 24/7.

Sabía que lo único que podía pasar en estos casos era tener una relación con él o erradicarlo de mi vida. Lo de la relación jamás iba a ocurrir por lo que tomé la decisión de sacarlo de mi vida, algo que era muy fácil ya que tenía sólo que borrarlo de MSN, pero nunca me hice de valor, ya que cuando me disponía a hacerlo este tipo se comportaba como si lo intuyera (porque yo no decía nada) y me decía algo que me llegaba al corazón, como su saludo de año nuevo por ejemplo. Pero cuando se fue de vacaciones y estuvo varios días sin meterse a messenger, lo hice. Sólo lo bloqueé de MSN, sólo el primer día del bloqueo lo vi conectado, de ahi en adelante nunca más se metió... quizás él también hizo lo mismo o puede haberse dado cuenta de lo que hice y él hizo lo mismo: simplemente extirparme de su vida.

Nunca fue mi intención tratarlo mal, no quiero ser un gallo malo pero no hay otra forma de terminar con ésto. No quise eliminarlo de MSN, no quise dejar de hablar con él, a pesar de cargarme que hablara de la cintura para abajo casi todo el tiempo. Quiero saber de él, quiero saludarlo para su cumpleaños, quiero preguntarle cómo está de vez en cuando...