viernes, 26 de junio de 2009

Buenas noches, y buena suerte

Andrés Calamaro - Pato trabaja en una carnicería

Increíble... han pasado 15 días, todavía no creo que haya podido llegar tan lejos.

Se ha ido.

Lo extraño, pero fue lo mejor que pude hacer. Siento que lo necesito, pero al tiro recuerdo que él es más que un mino agradable: tiene su lado B muy negativo.

Aunque pueden ser puras excusas mías para olvidarlo.

Lo recuerdo a cada instante, escucho su nombre y al tiro viene a mi mente, pero se ha ido y no quiero que vuelva. Bueno, quiero, pero no quiero.

Quisiera haberlo hecho distinto, pero de qué hubiera servido. Podría haberle escrito algo como despedida, pero para qué?

Quisiera saber que piensa, pero no quiero saber lo que piensa, porque seguramente no piensa nada: no me extraña, no piensa en mí y no piensa por qué ya no me ve más.

Perdona por no haber sido lo que buscabas.

Éxito en tu vida, ojalá consigas todo lo que quieres y mereces.

viernes, 5 de junio de 2009

Soy uno más del montón en la máquina del tiempo

Estoy triste y no sé cómo empezar esta entrada.

Me miro al espejo y veo a alguien. Me miro hacia adentro, en retrospectiva, y veo a alguien triste, encerrado en un cuerpo que no le pertenece, anclado a una forma de vida que no quiere. Susodicho es alguien que me hace mirarme y evidenciarme como el ser humano patético que soy. En el tiempo que lo conozco, él ha cambiado mucho, y yo aunque siempre quiero cambiar nunca lo logro, siempre me quedo atado en la pasividad. Ahora cuando hablamos él siempre está contento, y yo muchas veces le digo que estoy bien: le miento para que él no salga de su estado de bienestar. Por otro lado, decidió cambiar su aspecto de tipo normal por uno más fuerte... algo que a mí no me convence; ya dije antes que este tipo era muy superficial, sin embargo querer cambiar es mejor que quedarse en los laureles como yo. Al menos los logros que ha conseguido lo enorgullecen, a mí no me enorgullece ni mi estatura (me he dado cuenta de que me la envidian un poquito a pesar de no ser tanto 1,86 mt) ni el haber obtenido el año pasado un promedio que me permitirá acceder a un premio otorgado por el bienestar de la empresa de mi papá.

Me siento mal, susodicho se aleja cada vez más de mi y yo no logro acercarme a él. Él es otro, tiene proyectos de vida, de irse a estudiar afuera, además trabaja su cuerpo (este tópico me parece poco alabable, sin embargo tener un objetivo de vida, por muy superficial que sea, es loable), y ha cambiado su forma instrumental-utilitarista de ver la vida, aunque en eso aún va lento.

Yo por lo pronto sigo atado a un cuerpo que siento no me pertenece, atado a los mismos vicios del estudio que me hacen pensar que nunca podré terminar una carrera, con las mismas creencias, con el mismo mal carácter que atribuyo a mis fracasos, nulos avances y falta de cariño que padezco.

Siento con fuerza las ganas de separarme de susodicho para siempre, porque cada vez somos más distintos, distintos además en cosas trascendentales. No digo que uno de los dos sea más malo que el otro, sino que somos diferentes y hay diferencias que son irreconciliables. Lo que él hace con su cuerpo es, para mí, síntoma de una superficialidad intolerable, aunque obviamente dice lo contrario, pero creo que se engaña a sí mismo. Prácticamente estoy seguro.

Por eso es que ya no quiero estar más cerca de él: somos dos personas muy diferentes con visiones de mundo aparte. Pero todo en la vida me cuesta: me cuesta estudiar, me cuesta dormir y levantarme, me cuesta hacer algo por mí... y me cuesta dejarlo, no sé cómo hacerlo, o mejor dicho sí se como hacerlo, lo que necesito es que la chispa de la vida me mueva a hacer algo por mí, y a hacer algo que implique la separación de nosotros dos. Es un gran anhelo que sigue y aparentemente seguirá incumplido.

Quién podrá ayudarme?