Tengo envidia, y no me gusta, porque envidio a mi mejor amigo!
Últimamente, se ha convertido en alguien más popular con las mujeres (pasó de ser el virgen cuatrojos a comprador habitual de preservativos), está en lo que le gusta y la gente lo nota, su situación económica pasa por un momento muy próspero, y las mujeres (y los hombres también) se dan vuelta a mirarlo en la calle.
Para mí, que soy su amigo hace diez años y que somos como hermanos, debería alegrarme. Y, en efecto, me alegra mucho esta nueva etapa en él. Pero hay algo, "una fuerza desconocida", que me hace sentir envidia o algo similar hacia él... y no me gusta para nada esa sensación. He escuchado por ahí que es normal que los amigos se envidien entre ellos, y en una de esas es cierto aquello, pero igual me siento mal con mi fuero interno... es lo peor sentirse así.
Y tu, envidias a tus amigos?
jueves, 18 de octubre de 2007
domingo, 14 de octubre de 2007
Know yourself, make yourself...
A raíz de una terapia a la que me sometí y por una razón que explicaré otro día, descubrí un rasgo de mi personalidad que jamás pensé que tenía: soy autodestructivo por esencia, genéticamente, constitutivamente... como quieran llamarlo.
Cada tarea que emprendo puedo echarla a perder. También eso se proyecta en las tareas que VOY a emprender, por lo que, a priori, me pongo el parche antes de la herida y simplemente no hago las cosas... me "corro" de esas tareas, dentro de las que puedo enumerar, las relaciones de pareja y cultivar nuevos amigos.
Mi rasgo autodestructivo, como pueden suponer, me ha hecho sufrir y me ha coartado en algo tan trascendental como relacionarme afectivamente con alguien. Es difícil de comprender, pero a los 22 años que ya tengo, jamás he tenido relación afectiva con alguien. Es cierto, no soy de lo más agraciado, pero soy conciente de que "a nadie le falta Dios" y por eso mi angustia ante ello.
Veo en ms amigos y gente cercana, de una edad equivalente, que ya han tenido varias experiencias, unas más profundas que otras, en las que han aprendido mucho acerca del amor y obviamente de la vida. A esos sucesos me he sustraído sistemáticamente por mi personalidad.
Cuando supe que tenía esa característica me resistí estoicamente a aceptarlo: no entendía cómo una persona podía querer que la fuera mal en algo. Después de un tiempo, ya lo he aceptado e internalizado como un rasgo -feo- de mi constitución, por lo que a continuación viene la manera de enfrentarlo. Es eso lo que me falta para empezar a destruir la enorme dificultad que se me presenta en la vida diaria mis quehaceres más cotidianos, tales como el estudiar, para comenzar a trabajar en ello y así sacarme un poco la presión que llevo y comenzar a ser un poco más feliz, porque creo que lo merezco.
Cada tarea que emprendo puedo echarla a perder. También eso se proyecta en las tareas que VOY a emprender, por lo que, a priori, me pongo el parche antes de la herida y simplemente no hago las cosas... me "corro" de esas tareas, dentro de las que puedo enumerar, las relaciones de pareja y cultivar nuevos amigos.
Mi rasgo autodestructivo, como pueden suponer, me ha hecho sufrir y me ha coartado en algo tan trascendental como relacionarme afectivamente con alguien. Es difícil de comprender, pero a los 22 años que ya tengo, jamás he tenido relación afectiva con alguien. Es cierto, no soy de lo más agraciado, pero soy conciente de que "a nadie le falta Dios" y por eso mi angustia ante ello.
Veo en ms amigos y gente cercana, de una edad equivalente, que ya han tenido varias experiencias, unas más profundas que otras, en las que han aprendido mucho acerca del amor y obviamente de la vida. A esos sucesos me he sustraído sistemáticamente por mi personalidad.
Cuando supe que tenía esa característica me resistí estoicamente a aceptarlo: no entendía cómo una persona podía querer que la fuera mal en algo. Después de un tiempo, ya lo he aceptado e internalizado como un rasgo -feo- de mi constitución, por lo que a continuación viene la manera de enfrentarlo. Es eso lo que me falta para empezar a destruir la enorme dificultad que se me presenta en la vida diaria mis quehaceres más cotidianos, tales como el estudiar, para comenzar a trabajar en ello y así sacarme un poco la presión que llevo y comenzar a ser un poco más feliz, porque creo que lo merezco.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)