Qué rabia, se me borró todo lo que había escrito! En fin…
No he mencionado que entré a mi actual carrera después de haber antes deambulado, por acobardado, por lo que soy un poco mayor que mis compañeros. Sólo un poco.
Ahora estoy en 2º año, pero como tengo algunos ramos de 1º, estoy con compañeros que tienen 18 años e incluso 17. Raro, cierto?
En una clase conjunta de primer año, donde éramos más de 100 personas apretujadas las unas con las otras, lo vi. Era un tipo –casi un niño- común y corriente, pero tenía una mirada distinta, difícil de describir. Ahí supe que existía y que iba a ser mi compañero. Eso y nada más.
Pocos días después, vino el mechoneo. Dentro de las típicas actividades que se le hacen a los mechones, contra su voluntad la mayoría de las veces, las minas empezaron a hormonizarse rápidamente, y el afectado fue…él. Lo hicieron subir a la mesa del profesor. Sin ganas, casi obligado, subió. Le sacaron la polera, y cuando quisieron seguir con los pantalones, se terminó el asunto y volvió a su puesto tal como antes.
Luego de eso, me fui a mi casa olvidando aquello que, francamente, no me había provocado nada. Sin embargo, en ese momento había reparado mejor en su existencia, y me di cuenta que un “algo” que tenía me gustaba, a pesar de no ser mi tipo. Una contradicción.
Pero aquello que sentía por él pasaría, de pronto, de suave a fuerte, pero de positivo a negativo. Le tomaría cierto desdén. Vamos a eso.
Una o dos semanas después, con la plata que le sacaron a los mechones, mis compañeros de 2º hicieron un “asado” para ellos. Llegamos al lugar con las cosas y los mechones brillaban por su ausencia. “Están en clases y no quisieron faltar”. “Llegan a las 2”. Quería verlo, verlo fuera de la sala donde aún los mechones se comportaban como bichos raros, como niños nuevos.
Al fin llegaron, y él también, y empezó la fiesta. Me saltaré algunas cosas, pero el hecho fue , después y por culpa del alcohol, este mechón casi se agarra a pelear con un compañero de mi generación. Como a este compañero lo estimo mucho, no fue difícil achacarle al mechón toda la culpa (que la tiene, por cierto), tildándolo de pendejo estirado, que no sabe lo que le espera.
Ahí me enteré que no era la primera vez que se agarraba con alguien de 2º, sino que era… la tercera! Por lo que, medio en broma, medio en serio, y gracias al gentil auspicio del alcohol, nos pusimos de acuerdo en que no iba a haber una cuarta vez: para la próxima, le íbamos a sacar la cresta, fuese quien fuese el afectado. Ahí cambió mi percepción hacia él.
Los próximos días lo miraba con un dejo de rabia, con ganas de ponerle un combo en plena cara, romperle su nariz perfecta… Hasta que cierto día lo encontré en la biblioteca, algo complicado porque no sabía cómo se llamaba el libro que necesitaba para la prueba. Ahí le hablé por primera vez, y él también a mí, con pocas y rudas palabras, y con su característica voz desafinada. Con eso bastó para que me terminara de atraer profundamente. Algo así como “el enamoramiento”. Luego vinieron los días de contemplación y mucha imaginación que duran hasta hoy.
Me pasa algo raro con él, algo distinto. A todos los otros que me han gustado los he mirado con ¿lujuria?, queriendo que ellos me “enseñen”. A este tipo lo miro de otra forma, menos contemplativa y más activa. Imagino que entre los dos el que manda soy yo. Yo guío el buque y él es mi alumno-ayudante, quien aprende de mí pero me enseña también.
“Es como aquel salvaje al que quieres domar”, dijo un amigo.
Creo que tiene razón. Me gusta un tipo rudo, tosco y medio salvaje, que además tiene una postura (postura de posición y no de actitud) casi “neandertal” que me fascina. Alguien que no es mi tipo, que es “promedio”, pero al que le he identificado muchas cosas buenas, a pesar de todo (y vaya que tiene cosas buenas :D). Alguien a quien quiero domar, que me dan ganas de pulir de su estado bruto porque sé que tiene potencial y que hay algo aún mejor debajo de sí.
Por lo anterior, es que estoy decidido a dar el próximo paso, de todas maneras un paso corto y no un tranco. Ahora quiero conocerlo más, conocer su otra faceta y ver con qué me encuentro. Con eso me basta y me sobra por ahora.
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1 comentario:
Y a casi dos meses, lo has conseguido? O avanzado algo al menos?
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